¿Cómo funcionamos?

El proyecto está enmarcado dentro de una organización asociativa, pues surge por la iniciativa conjunta de educadoras y familias. Ante esto, se presenta la necesidad de crear un marco legal que nos dé consistencia y seguridad como colectivo.
El ambiente educativo que impulsamos, ha de ser por naturaleza cooperativo. Las familias que forman parte de él toman una conciencia especial de la crianza de sus hij@s y su deseo es participar de todo su desarrollo, por lo que existe un fuerte vínculo entre el hogar y el Jardín Pirata. Al mismo tiempo, creemos firmemente en el trabajo colectivo como la forma más coherente, creativa  y enriquecedora para llevar a cabo nuestro proyecto. Esta unión ha sido la fuerza que permitió el nacimiento del Jardín y es la que nos sigue acompañando en su crecimiento. La participación colectiva nos abraza desde al más pequeño hasta al más mayor y está siendo una gran enseñanza para tod@s. Escuchar las necesidades individuales de cada cual y darles una fórmula común resulta arduo. Pero este esfuerzo, consideración y tenacidad nos viene satisfaciendo enormemente.
El grupo está vivo, en continuo proceso de aprendizaje y por lo tanto se transforma. Cada vivencia va consolidándose en decisiones o cambios que van construyendo nuestra identidad organizativa y pedagógica. Así, con este andar hemos ido experimentando, reflexionando, definiendo y asumiendo cuáles son las capacidades que cada integrante puede aportar y qué compromisos debe asumir para que el proyecto tenga continuidad.
En este momento, atendiendo al lugar que ocupamos  hemos creído necesario acordar las siguientes responsabilidades:
Adult@s acompañantes:

  • Acompañar diariamente al grupo de niñas y niños en  un ambiente previsto para la infancia.
  • Ofrecer y disponer un entorno adecuado que atienda las necesidades individuales y grupales de seguridad, afecto, respeto, movimiento, juego, salud y momento de desarrollo.
  • Confiar en el deseo de aprender y en el impulso innato de crecer de la infancia, como principal fuente de motivación en su hacer.
  • Velar por ese impulso interno, cooperando, valorando y dejando fluir esta energía creativa. Presenciándolo con atención e interés.
  • Acoger los deseos individuales con respecto al grupo reconociendo la diversidad.
  • Escuchar y atender la expresión de emociones profundas, acompañándolas  y ayudando a liberar y canalizar.
  • Tomar conciencia de cómo interactúan esas emociones con las propias, reconocerlas y aceptarlas, considerando las propias limitaciones para salvaguardar a los niños de lo que nos corresponde  trabajar personalmente.
  • Participar como miembros activos del grupo, expresando nuestras ideas y opiniones, proponiendo iniciativas,  sin imponerlas, careciendo de expectativas, con prudencia y respeto.
  • Observar y detectar las necesidades para seleccionar y poner a su disposición los recursos apropiados para su actividad.  Tener un concepto amplio, creativo y flexible de lo que entendemos por recurso valorando la versatilidad y el potencial del entorno material y humano.
  • Atender, presenciar y hacer un seguimiento de los procesos de vida. Estableciendo un vínculo cuidadoso y acumulando un conocimiento profundo de cada una de las niñas.
  • Establecer cauces de relación con las familias que permitan la transmisión recíproca de las diferentes percepciones del niño, con el fin de acompañarle coherentemente en su desarrollo.
  • Tener una actitud formativa y de crecimiento personal.
  • Promover la reflexión pedagógica e investigación educativa en la asociación y plasmarla en nuestra práctica diaria.
  • Asumir cargos y participar en la organización y en las distintas actividades de la asociación (financiación, eventos, difusión, etc.)

Familias

  • Situarse en un modo de relación con la infancia basada en el respeto, confianza, escucha, honestidad, etc. identificándose y  actuando en sintonía con el carácter del Jardín Pirata.
  • Reconocer a los hij@s como seres auténticos y autónomos, que precisan de su calor y su energía impulsora para crecer de forma independiente y segura en otros ambientes.
  • Tomar conciencia de las propias necesidades y las del niño dentro del sistema familiar, reconocerlas y aceptarlas, considerando las propias limitaciones para salvaguardar a los niños de lo que les corresponde  trabajar personalmente como adultos.
  • Tener una actitud reflexiva, curiosa y dinámica. Nutrirse de las fuentes de enriquecimiento personal (bibliografía, artículos, corcho informativo, reuniones pedagógicas, otras escuelas…).
  • Participar y cuestionar la reflexión pedagógica e investigación educativa en la asociación.
  • Entender el ambiente infantil del Jardín Pirata como un espacio donde son prioritarias las necesidades de las niñas. Mostrándose respetuosas, prudentes y con naturalidad en él.
  • Atender con su presencia y acompañamiento las demandas de sus hij@s durante el tiempo compartido en el Jardín, asumiendo su papel como figura principal de referencia para ellos (adaptación, visitas, entradas y salidas, reuniones, eventos, …)
  • Responder a los cauces de relación particular con las adultas acompañantes favoreciendo la transmisión recíproca de las diferentes percepciones del niñ@, con el fin de acompañarle coherentemente en su desarrollo.
  • Comprometerse a cumplir con las tareas cotidianas que requieren el buen funcionamiento y mantenimiento del espacio y que son asignadas dentro del grupo (comidas, limpieza, leña,…).
  • Asistir a las reuniones periódicas de la asociación.
  • Asumir cargos y participar en la organización y en las distintas actividades de la asociación (financiación, eventos, difusión, etc.)

Niñ@s

  • Podríamos decir que la presencia de l@s niñ@s es el eje conductor y el sentido de las funciones que las adultas asumimos. El compromiso que suponen ciertas responsabilidades no creemos que madurativamente les corresponda a ellas asumirlas. Aunque no estar ajenas a esta organización conjunta les da la opción de ir participando e incluyéndose en las tareas a cada una según su capacidad. Por ejemplo, se implican sirviendo la comida que han traído, poniendo y quitando la mesa, cuidando y recogiendo los materiales…
  • Deseamos que l@s niñ@s sean tan conscientes como las adultas de que ese ambiente es para la infancia y de que influyen directamente sobre él. Toman decisiones que afectan a la distribución de espacios y materiales, a la organización cotidiana, a las relaciones que se establecen, al desarrollo de los juegos, etc. Lo que les hace responsables, en parte, del funcionamiento diario. Por eso, todas aquellas decisiones que afectan al grupo se suelen compartir con el resto de forma espontánea en un coloquio que poco a poco toma forma de asamblea.
  • Su presencia es la que hace del Jardín un lugar vivo y en continua transformación.

Relaciones, funcionamiento
La implicación de todas las personas que formamos parte del Jardín Pirata es la base del funcionamiento de la escuela y de la asociación. Esta implicación se refiere tanto a aspectos prácticos o cotidianos como a la labor conjunta que realizamos acompañando a l@s niñ@s en sus procesos de vida.
De modo que, por un lado existe una comunicación fluida entre las familias y las personas que nos encargamos de la labor pedagógica en la escuela por medio de:
– Conversaciones informales que se dan durante el tiempo del Jardín cuando es necesario.
– Reuniones individuales o tutorías que se dan con cada familia al menos dos veces por curso por interés de cualquiera de las partes.
– Reflexiones individuales escritas al final de cada trimestre en las que quedan reflejadas las principales experiencias lúdicas, afectivas, sociales, de aprendizaje, vividas por cada una de l@s niñ@s dentro de un proceso continuado de vida.
– Anecdotario en el que cada día quedan reflejadas la vivencias más relevantes.
Por otro, la asociación se reúne actualmente dos o tres veces al mes: por un lado con fines organizativos (comidas, limpieza, eventos, financiación, …); y por otro lado para tratar temas de reflexión pedagógica referentes a inquietudes que surgen con nuestra práctica, así como  encuentros formativos o informativos abiertos al público general acerca de distintos temas de interés social relacionados con la infancia, la educación, la crianza, la salud o la familia.
En nuestras reuniones procuramos que todas las personas se tomen el tiempo que necesiten para exponer sus puntos de vista, sentirse escuchadas y tomadas en cuenta para que las decisiones se alcancen de forma consensuada y consecuente. Las niñas suelen estar cerca, si bien aún no tienen interés para participar activamente de ellas, si notamos su presencia y en alguna ocasión hemos podido percibir e integrar su sentir con respecto a lo que está sucediendo. De modo que todos nos sentimos una parte importante dentro del Jardín y su evolución, y de forma responsable asumimos compromisos que favorezcan su funcionamiento.
Las tareas cotidianas necesarias para el mantenimiento del ambiente las asumen las familias equitativamente, aunque existe flexibilidad para adaptarlas a  circunstancias particulares.  Así, cada día una de ellas se encarga de traer preparada la comida en función de los patrones nutricionales acordados por todo el grupo; y además, cada semana una familia asume la limpieza del espacio y proveer de alimentos para el almuerzo. Este curso todo el colectivo se implicó en la preparación y traslado de la leña necesaria para mantener la escuela cálida durante todo el año.
Económicamente la escuela se autogestiona mediante las cuotas mensuales que aportan las familias (destinadas al alquiler del local y cubrir la necesidades básicas de las acompañantes) y lo que puntualmente se recauda en distintos actos solidarios con el Jardín Pirata (para recursos energéticos y materiales precisados por la actividad infantil, así como fondo que sostenga posibles imprevistos).