El derecho a la satisfacción del vínculo afectivo en la primera infancia

La especie humana, cuenta con una característica biológica que lo distingue básicamente  de otros mamíferos: la condición de prematuridad. Esta prematuridad en el momento del nacimiento se ve prolongada durante el primer año de vida aproximadamente (descrita por numerosos autores), y es la condición necesaria para el desarrollo de nuestro neo-cortex (estructura cerebral que permite el desarrollo de funciones intelectuales). Dicha característica inherente a nuestra especie,  se traduce en una profunda vulnerabilidad  física y emocional que nos convierte en seres absolutamente dependientes de otros humanos adultos. La madre biológica, es habitualmente la que desarrolla el cuidado y atención a la nueva expresión de vida energética, pulsante, viva y sedienta de contención y empatía, que es el  bebé humano. Junto a la vulnerabilidad  descrita y vinculada a ella, surge en la pequeña criatura el anhelo de amor incondicional, única  garantía que asegura  el desarrollo de su integridad  física, emocional y más … Seguir leyendo…