EL JARDÍN PIRATA EN ROMANILLOS

Romanillos de Medinaceli es el pueblo de mi familia materna y uno de esos lugares que, como un tesoro precioso, esta ahí, hundido en las profundidades de mi ser. El Jardín Pirata buscaba un lugar dónde pasar unos días de aventura, como colofón de todas las aventuras vividas, lo que se conoce como un viaje de fin de curso, éste con la particularidad de que participaríamos en él, niñ@s, acompañantes, padres y madres. Yo propuse que nuestro destino fuese mi querido pueblo y así es como piratas y piratillas fuimos a parar a esa “aldeita náufraga en un mar de espigas”. El pueblo, los pocos habitantes que allí quedan, sus centenarias piedras…nos recibieron con entusiasmo; mis abuelos prepararon unas sabrosas migas, las campanas de la torre de la iglesia sonaron con tanto brío que a algunos piratas se nos subieron las tripas a la boca, paseamos hasta la “Tumba del … Seguir leyendo…

Las rabietas: Quiéreme cuando menos lo merezco, porque es cuando más lo necesito.

Por Rosa Jové Qué es una rabieta: Cuando nacemos, el principal plan que tiene la naturaleza con nosotros es que podamos sobrevivir. Para ello nos “apega” con las personas que nos cuidan, ya que está comprobado que teniendo a un cuidador cerca vivimos más (recordad que somos una especie muy incompletita cuando nacemos). Por eso es tan importante que los bebés nos reclamen cuando no estamos cerca y por ello es tan importante que nosotros intentemos satisfacer sus necesidades más importantes (alimento, sueño, higiene, contacto.), solo así se crea un apego seguro entre el niño y sus padres: el niño se da cuenta que tiene personas que le quieren y que le van a cuidar pase lo que pase, y por eso será un niño feliz. Es importante durante los primeros años de la vida de un niño dejarle bien clarito que “siempre” estaremos con él, que “siempre” le querremos … Seguir leyendo…

Esfínteres: control y autoritarismo

Si estuviéramos en una isla desierta con nuestros niños, y contempláramos al bebé humano, con la misma celeridad con la que observamos a los animales, constataríamos que el control de esfínteres real se produce mucho más tardíamente de lo que nuestra sociedad occidental tiene ganas de esperar. Lamentablemente, en lugar de examinar cuidadosamente cómo suceden las cosas, elaboramos teorías que luego pretendemos imponer esperando que funcionen. Hemos impuesto a los niños el control de esfínteres alrededor de los dos años de edad, con lo que este tema se ha convertido en todo un problema. Si observáramos sin prejuicios el proceso natural, estaríamos ante la evidencia de que los niños humanos la realizan después de los tres años, algunos después de los tres años y medio, o incluso después de los cuatro años. ¡Qué importa! Sin embargo los adultos -sin pedir permiso a los niños-  ¡Les sacamos los pañales mucho antes! … Seguir leyendo…